domingo 14 de junio de 2009

Hasta pronto...

Farinós abandona el césped cabizbajo al término del partido. /Manuel Lorenzo
Ahora sí, se acabó. El sueño del ascenso blanquiazul ha terminado oficialmente esta tarde con la goleada (4-1) ante el Albacete y las sendas victorias de Tenerife, Xerez y Zaragoza. Cierto es que para unos concluyó en Huesca y para otros en el fatífico penalti fallado contra el Celta en las botas del que menos lo merecía, del que ha engranado al equipo durante toda la temporada, del gran Farinós. Dos empates que reducían a la mínima expresión las opciones de volver a Primera.

Un punto y final cruel para el Hércules que dice adiós con 75 puntos y pueden ser 78. ¡¡78!!, sí. Sólo hay que mirar atrás y ver con qué puntuación se ha ascendido a Primera en las anteriores temporadas. Chapeau para Tenerife y Xerez que han estado prácticamente todo el año en los tres primeros puestos. Y para Zaragoza que ha sabido gestionar un ascenso cantado.

Iluso de mí quise mantener esperanzas hasta el último instante y así lo demuestra que a falta de diez minutos para que terminara el partido yo seguía inseparable a la radio esperando que Juanfran me hiciera llegar goles del Córdoba y del Girona mientras las gradas sabedoras del desenlace ya homenajeaban a los héroes de esta temporada coreando sus nombres, haciendo botar el Rico Pérez y arrancando una ola que nos ha llevado a morir en la orilla. La del Postiguet, por supuesto, que recogía las lágrimas que bajaban desde la cara del moro y desde Luceros.

Cierto es que fueron muchos los que me quisieron abrir los ojos tras el cruel desenlace del día del Celta, y razón no les faltaba, pero la ilusión y mi exceso de confianza no me lo permitieron. Del sueño del que muchos despertaron ese día yo quise seguir adelante, como quien abre los ojos y continúa dando vueltas entre las sábanas. Y es que después del palo sufrido tras aquel penalti ya nada peor podía pasarle a este equipo en las jornadas venideras.

Muchos pensaran que la vida nos depara problemas más importantes como para derrumbarnos tras una derrota o un ascenso fallido. Y no se equivocan. Pero para mí es un escape del día a día, de la rutina, un sentimiento que no creo que se deba esconder en mi profesión siempre y cuando el trabajo se realice con la mayor rigurosidad. Lo siento, soy herculano desde mucho antes de empezar a estudiar Periodismo y no considero que por eso haya tratado mal a ningún otro equipo en mis quehaceres laborales. La vida sigue, sin duda, y a finales de agosto volveremos a por todas. Ahora más que nunca, MACHO HÉRCULES!!

El trabajo de los jugadores, técnicos y directivos durante toda la temporada merece un 10 y ahora toca esperar que este gran proyecto continúe adelante. Las renovaciones de los jugadores van a centrar la atención en los próximos días y meses. El primero, sin duda, el de Sergio Fernández que pase lo que pase tiene todo mi reconocimiento. No hay palabras que definan lo que ha hecho el capitán por este Hércules.

Hasta pronto, nunca adiós. Volveremos a Primera, como se suele decir, con el estadio hasta la bandera. Buenas noches!!

2 comentarios:

lorenacalvo dijo...

Yo, desde mi sofa, enferma, me tragué todo el partido del Zaragoza, saltando con cada ocasión del Córdoba (que las tuvo) y llegué hasta a creer en el milagro cuando iban 3-0 en el minuto 87...Me negaba a apagar la tele porque eso significaba decir adiós al sueño herculano. Pero no tuve más opciones que hacerlo cuando el árbitro pitó el final del partido. Hasta aquí llegó, pero nunca adiós, sino GRACIAS y hasta el año que viene.

Carolina Pascual ||Atocha|| dijo...

¡Qué chulo! Un buen repaso a una temporada de ensueño que no consiguió convertirse en mítica. Sólo un paso (un fuera de juego inexistente, un penalti errado...) Pero volveremos, ¡que somos el Hércules!